Desde hace siglos, de generación en generación, los habitantes del Valle del Almanzora han heredado la cultura del vino. Fuimos testigos de los vinos que elaboraron nuestros abuelos quienes a su vez aprendieron de sus antepasados. Fuimos cómplices con nuestros padres disfrutando al pisar la uva en los lagares, y estamos seguros del legado que dejaremos a nuestros hijos, quienes cada día se ven más vinculados a este mundo maravilloso y entrañable.
A mediados del pasado Siglo XX, todo el Alto Almanzora era un mar de parrales de uva de mesa llamada por aquí “uva de barco” porque se destinaba a la exportación, siendo muy apreciadas las uvas de Cela, Lucar, Purchena, Tíjola, Oria, Serón, etc., nó habiendo viticultor o parralero que no aprovechase ribazos o laderas donde plantaban cepas de las que obtenían el hasta hoy llamado “vino del país”.

NAVE DE ELABORACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Con la entrada del nuevo siglo XXI, la Comarca, que fue adaptándose a los tiempos cultivando el almendro y el olivo, inicia una replantación sustituyendo las viejas cepas de antaño, algunas de origen desconocido, por variedades nobles, como la Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah, etc.
Mientras este cambio, a modo de metamorfosis, se va desarrollando en nuestros campos, en Lúcar, un pueblo de los veintiséis que configuran el Alto Almanzora, va tomando forma un majestuoso edificio de línea moderna.
Llegada la vendimia del 2004, éste edificio es ya una realidad: ha nacido Bodegas Alto Almanzora. Con una capacidad para UN MILLON de litros de vino, la Bodega mete en sus entrañas 400.000 Kg. de uva y comienza el rodaje de sus instalaciones, haciendo funcionar la última tecnología aplicable a la elaboración de vinos en todas y cada una de las fases requeridas para la obtención de un buen caldo. La suma de la extraordinaria uva que el 2004 ha producido, junto a la aplicación tecnológica de los últimos cánones enológicos, dan como resultado un vino elegante y excelente, capaz de satisfacer los paladares más exigentes.
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